En todas las sociedades, el aprendizaje de la lengua materna se produce de manera espontánea y no planificada; pero cuanto más avanzadas son, ponen los medios para conocer los códigos del lenguaje escrito, para garantizar el acceso a la educación y a la cultura.
Paralelamente a la comunicación mediante la palabra, hablada o escrita, hemos mencionado antes la existencia de otro tipo de comunicación: la comunicación mediante la imagen. Sin embargo, las habilidades necesarias para comunicarse a través de ella (el conocimiento y destreza en el empleo de los códigos) no se han desarrollado de igual modo en la sociedad. ¿Cuál es el motivo? Para comprenderlo, revisaremos las funciones de la imagen a lo largo de la historia.
La creación de imágenes estuvo relacionada, en un principio, con el dominio de lo mágico; era un conocimiento oculto y, por tanto, destinado a unos pocos, los magos y hechiceros.
La imagen funcionaba como un doble de lo que representaba y se creía que lo que se hacía sobre una representación afectaba a su modelo; por ejemplo, el hombre primitivo, al pintar en las paredes de su cueva un ciervo herido por una flecha, creía que lo cazaría más fácilmente, de modo similar a como aún hoy los practicantes del «vudú» clavan alfileres sobre muñecos que representan a las personas sobre las que quieren efectuar algún maleficio.
La imagen se consideraba un «doble» de la realidad; por eso, hasta en las religiones se preocuparon por tomar una postura ante ellas; en la religión judía o en la musulmana se condenó expresamente la elaboración de imágenes o sencillamente se eliminaron por demasiado materiales en las religiones derivadas del protestantismo; en otras como la hinduista o la católica, son muy apreciadas (tanto que se les rinde culto).
La creación de imágenes se ha solido relacionar con el dominio de lo artesanal y lo artístico. Además de exigírseles ciertas cualidades, para llegar a ser capaces de producir imágenes, los artesanos o artistas debían pasar por largos y complicados aprendizajes, que no estaban al alcance de la mayoría.
En las épocas en que la producción de imágenes era manual, su elaboración era costosa, difícil y requería de habilidades muy desarrolladas. La imagen era algo único, no reproducible, exclusivo y, por tanto, muy apreciado; su posesión sólo se la podían permitir los que tenían grandes medios económicos.
La educación que capacitaba para producirlas también se restringía a pocos individuos.
Hoy las imágenes han pasado de ser únicas, a ser múltiples, de ser escasas a ser abundantes, de estar en manos de unos pocos a estar al alcance de todos. Pero lo más importante es que, gracias a los nuevos medios tecnológicos, todos somos capaces de producir imágenes y, también, de grabar y de reproducir sonidos, sin necesidad de largos y complicados aprendizajes, usando medios como la fotografía o el vídeo.
Sin embargo, la aparente facilidad con que los nuevos medios, cada vez más automáticos, permiten captar y reproducir imágenes y sonidos, no garantiza que los resultados así obtenidos siempre se adecuen a lo que necesitemos, podamos o pensemos obtener. Ahora es de igual modo necesaria una educación audiovisual que nos permita, por un lado, aprovechar las facilidades que nos proporciona la técnica y, por otro, saber interpretar las innumerables comunicaciones audiovisuales que nos llegan a través de los nuevos medios, tanto para desarrollar nuestra capacidad expresiva, como para comprender las repercusiones individuales y sociales de la comunicación audiovisual en la sociedad contemporánea.
Actividades recomendadas 3
1. Observa las imágenes que hay en tu casa (o en cualquier otro lugar), e intenta
buscar las que sean de producción manual (únicas), diferenciándolas de las de
producción técnica, múltiples.
2. Piensa dónde están en tu población las imágenes de producción manual, o las
llamadas artísticas, quién las posee y por qué. ¡Te resultaría posible tener en tu
domicilio imágenes similares?
3. Seguramente tendrás fotos tuyas, de tus familiares y amigos. Incluso puede que
tengas una cámara de video y hayas grabado con ella eventos que considerabas
importantes. ¡Tienes que explicar las fotos a los que las ven o se explican
por sí mismas? Cuando haces fotos, ¡sabes lo que quieres y lo que vas a conseguir;
consideras diferentes posibilidades y sus resultados o, simplemente,
miras y disparas?
4. Aunque no hayas realizado grabaciones con una cámara de vídeo, al menos
cabe la posibilidad de que sí hayas visto alguna vez grabaciones domésticas.
¡Qué te han parecido las mismas?
¡Crees que el que las ha realizado domina el lenguaje visual, como lo hace con
el hablado o escrito, o son más parecidas a los balbuceos de los niños pequeños
que aún no saben utilizar bien el lenguaje para expresarse?. Si eres el autor
¡estás satisfecho de tus grabaciones en video?
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