Todos los días vemos fotos en la prensa utilizadas para ilustrar los sucesos de actualidad. Estas fotos van acompañadas de un breve texto llamado pie de foto, que generalmente la comenta y le adjudica sentido. Con los anuncios publicitarios sucede lo mismo, suelen contener textos o un eslogan.
Imaginemos una página publicitaria que no contenga ningún producto de consumo reconocible y en la que tampoco existiese ningún texto aclaratorio, no serviría como anuncio. Las imágenes necesitan a menudo del discurso oral o escrito para completar su sentido.
Ejemplo
Un programa de televisión sin sonido no resultaría totalmente comprensible. Incluso en el cine mudo existía sonido, independientemente de los textos que, a veces, pocos podían leer. Según la importancia de la sala se contrataba a un pianista o a una orquesta para que tocase una música que sirviese de acompañamiento sonoro en congruencia con la acción. Pero, además, había un personaje que se dedicaba a hacer comentarios sobre la película en tono jocoso, a menudo haciendo «ripios», para facilitar a los espectadores el seguimientos de la acción. No hace muchos años TVE solía emitir películas mudas, en versión sonorizada posteriormente, que incluían los comentarios de la época.
Los pies de fotografía y las leyendas de los anuncios impresos, el sonido y los diálogos en el cine y la televisión tienen esta función que se denomina de anclaje.
El anclaje consiste en la reducción de la polisemia de la imagen mediante la información suplementaria que puede proporcionar el lenguaje oral o escrito. El anclaje es la fijación del sentido de lo que vemos entre varias posibilidades de interpretación.
Cuando el lenguaje oral o escrito (voces o ruidos externos en cine o TV) añade información que no está en la imagen, cuando es un comentario o remite a otras informaciones que no son proporcionadas por la imagen, la función que cumple se denomina de relevo.

Observa la siguiente fotografía:
Si alguien nos presenta de improviso esta imagen ¡qué comentario podemos hacer? Evidentemente podemos contestar al ¡qué contiene? o al ¡qué hay en ella?, es decir, hacer un análisis descriptivo del tipo: ¡qué representa? Un análisis de éste tipo puede ser el siguiente:
Es un personaje masculino, de piel oscura, de unos veinte años; se ven los hombros, parece tener los brazos cruzados, está tumbado en una estera sobre el suelo, la cabeza está girada hacia el espectador y nos dirige la mirada. Su cara está adornada con extrañas pinturas. Junto a él, a nuestra izquierda, hay otra persona, también de piel oscura, sentada sobre el suelo, de quien se ven parte de las piernas, los antebrazos y las manos; podemos asegurar que también es de sexo masculino por la forma en que se marcan sus venas sobre los antebrazos. En las manos de la figura sedente hay unos palillos con los que presumiblemente está pintando la cara del joven que reposa sobre el suelo.
Sin embargo, a pesar de identificar las realidades a partir de las cuales se ha confeccionado la imagen, no sabemos de qué se trata. Hay una serie de interrogantes que permanecen abiertos, ¡dónde se ha tomado la foto? , ¡en África?, ¡en Asia?, ¡en América?, ¡en Oceanía?, ¡se trata de un carnaval en Brasil?, ¡actores de una película o de teatro?, ¡pertenecen a una remota y escondida tribu y están preparándose para una desconocida ceremonia?, ¡pueden estar en pie de guerra o ser incluso caníbales?
Poco de lo que aparece en la imagen nos puede ayudar a precisar más el significado de la misma; la imagen es polisémica, sólo podemos decir que un personaje está pintando a otro.
Para reducir la polisemia alguien nos tendría que explicar la imagen, bien de forma verbal o con un texto.
Si la foto se acompañase de un pie o comentario como este: «Uday Subrahmanian preparándose para actuar, disfrazado de Hanuman, en una danza Kathakali», nos encontraríamos ante un texto que cumple una función de anclaje, nos dice el nombre del personaje que está siendo maquillado, nos informa de que es un bailarín, aún por el nombre podríamos intuir o asegurar que se trata de un hindú, y si no lo supiésemos acudiendo a un diccionario adecuado podríamos conocer las características de la danza Kathakali, y que Hanuman es un dios- mono de la mitología hindú. Es decir, fija el sentido de la imagen entre varias posibilidades de interpretación. Sin embargo, si el texto fuese de otro tipo, por ejemplo: «El Kathakali es una danza típica del sur de la India, cuyos temas ilustran los grandes poemas épicos, donde la expresión exagerada y el maquillaje fantástico de unos bailarines caracterizados como dioses mitológicos es esencial», la función que cumpliría el texto con respecto a la imagen sería ¡de relevo, ya que no se nos informa de quiénes son los que aparecen en la foto, ni de qué están haciendo, sino que se hace un comentario a propósito de la imagen, añadiendo cosas que no están allí, proporcionando informaciones de lo que no se ve, por ejemplo de algunas de las características de la danza Kathakali.
La polisemia de la imagen también puede reducirse por la presencia de imágenes secuenciadas, es decir, aquellas que se suceden y sugieren una historia o un sentido determinado.
Los sentidos no sólo surgen de historias organizadas de modo deliberado; a veces son generados por imágenes que simplemente están una junto a otra por coincidencia; las imágenes son contaminadas por las que se encuentran junto a ellas, del mismo modo que una persona percibe un fuerte olor, bueno o malo, proveniente de otra persona o cosa que se halle próxima. La presencia de una imagen junto a otra puede provocar asociaciones de ideas.

Ejemplo
¿Qué nos dice esta imagen?
Sencillamente vemos a una chica comiendo un bollo, tal vez podemos suponer que tiene hambre o que es golosa, pero poco más.
Sin embargo, veamos qué pasa si la asociamos con otras.

Estas cuatro imágenes están secuenciadas, unas fijan el sentido de otras y entre todas forman una historia; sin embargo, en origen no tenían nada que ver unas con otras, han sido escogidas entre otras preexistentes, pero al aparecer juntas se contaminan creando una asociación de ideas en el espectador.
La imagen nº 30 nos muestra a la chica comiendo un bollo.
La imagen nº 31 nos muestra una mano recogiendo un papel del suelo.
La imagen nº 32 un rostro en el que creemos leer una mirada de reproche.
La imagen nº 33 nos vuelve a mostrar a la chica, pero ahora parece que tiene cara de arrepentimiento o culpabilidad.
Las imágenes nº 30 y 33 han sido tomadas con independencia de las nº 31 y 32. La chica que come el polo nunca ha visto a la que mira con gesto adusto, es más, la mano que recoge el papel en la foto nº 31 fue tomada en otro momento y lugar diferente.
Sin embargo al contemplar las imágenes juntas ¿qué es lo que deducimos?:
— Que la chica qué come el bollo, con una falta evidente de conciencia cívica, ha arrojado el envoltorio
al suelo.
— Que este es recogido por otra persona, que a su vez mira a la que come el bollo con un gesto de
reproche.
— Que la chica que come el bollo se da cuenta del reproche y, avergonzada, baja la cabeza.
Todos estos sentidos han sido creados por la proximidad de las imágenes. Las imágenes que aisladas tendrían un alto grado de polisemia han visto así reducida la misma y han adquirido un sentido muy determinado, aunque como ya explicamos esta historia nunca sucedió tal como interpretará el que vea las imágenes.